DIFTERIA

La Difteria es una toxi-infección bacteriana, debida a la bacteria Corynebacterium diphtheriae, que constituía una de las principales causas de mortalidad infantil antes de la introducción de la vacuna.
 
SÍNTOMAS
 
Luego de un período de incubación de 1 a 5 días, la difteria se manifiesta, en su forma típica, mediante una angina con formación de falsas membranas que puede extenderse, obstruir las vías aéreas
 
superiores y causar una asfixia mortal. Las complicaciones de la difteria pueden ser trastornos cardíacos y neurológicos que pueden, a su vez, provocar la muerte. El índice de mortalidad es elevado (>10%), incluso durante brotes recientes.
 
La difteria debe ser tratada inmediatamente para reducir el riesgo de complicaciones y de mortalidad. El principal elemento del tratamiento consiste en la administración por vía intramuscular o intravenosa de un suero antidiftérico.
 
Los antibióticos limitan el crecimiento bacteriano, pero no producen efectos sobre las lesiones toxínicas.
 
EPIDEMIOLOGÍA Y VACUNACIÓN
 
El ser humano es el único huésped natural de la C. diphtheriae. La enfermedad se transmite por medio de gotas de respiración y contacto físico cercano.
 
Antes de los años ’80, la vacunación antidiftérica no era accesible a todos y se estimaba cerca de 1 millón de casos de difteria por año, en los países en vías de desarrollo.
 
La difteria aún persiste en numerosos países, y varias epidemias han tenido lugar en los últimos 10 años, en particular en Europa de Este. La vacuna antidiftérica se fabrica a partir de una anatoxina diftérica.